Mi interpretación de la Cuántica -Alejandro Álvarez Silva-

(Continuación de mi comentario al artículo de Yaiza Martínez publicado en Tendencias21 titulado “Los fotones se comportan como onda o partícula según el observador”)

Mis conclusiones al respecto:

1) La “malla del universo” es estríctamente cuántica, y el estudio de dicho universo debe basarse, mejor, estudiarse, primaria y básicamente desde la física cuántica (y nunca al revés, como suponía el mismísino Einstein): ¡No todo es el espaciotiempo, como sugiere la relatividad, ni está comprendido dentro de él!

2) El espaciotiempo relativista es un “imagen” de lo “real”, el mundo de los acontecimientos (la medida), pero el universo “total” es la suma del “existente” más el “real”.

3) Las implicaciones filosóficas de los dos puntos anteriores son enormes (¿habría que reivindicar, tal vez, algo parecido al mundo de las ideas de Platón?), e incidiría profundamente en cosmología, psicología, y el llamado “mundo de cualidades”.

La mecánica ondulatoria ha de ser la bse inicial de todo lo que existe; su cuantificación es el segundo paso que debe conducir, tras una “extrapolación” macroscópica, a la relatividad general, pero esto supone que la relatividad general no es una teoría última, sino una aproximación en el campo  macroscópico de la “verdadera teoría”. Hay que encontrar esta “verdadera teoría” (¿unificada?) que desde los presupuestos cuánticos, su “extrapolación macroscópica” (o “real”) sea la relatividad general. La fase inicial del “Big Bang” sería el dominio de esta “verdadera teoría”, en el que las singularidades (relativistas), no serían tales, sino que serían resueltas mediante consideraciones en principio cuánticas.

El error en cuanto a la “prioridad” de la relatividad sobre la cuántica, consiste en suponer que como “todo” tiene que estar enmarcado en el tiempo y el espacio (primera aproximación “incierta”), primero hay que definir ese “marco” que son las “coordenadas”, los intervalos de universo y “geodésicas”, y después incluir en ellas los “presupuestos cuánticos”. Pero, sobre todo en los orígenes del universo, la cuestión es muy otra, pues en ese “Big Bang” se “crea” tanto el espaciotiempo como la masaenergía, es decir, el universo “material” que conocemos, con su “historia” (real-medible), así que, cuando no existía ni espaciotiempo, ni masaenergía, la relatividad “deja de tener validez”, y hay que acudir a otro panorama en el que no “existen tales”, sino los “principios cuánticos” que rigen “en cualquier ámbito”, por supuesto “previo” o “pre-existente” al relativista.

Las leyes de la causalidad son unas leyes “históricas” en que “todo” tiene “algo” atrás y “algo” delante de forma secuencial, y que “ordenan” de esta forma los sucesos o acontecimientos (medidas), pero “tal ordenación” deja de tener validez en el mundo cuántico, así que los “efectos” podrían ser “anteriores” a las causas y otras circunstancias que parecen “contradecir” a “nuestro sentido común”, pero el sentido común “nace” de la observación cotidiana, y las circunstancias a que nos referimos son por definición “inobservables” (no medibles).

Es hora, pues, de que nos “afanemos” en desechar la citada “prioridad” de la relatividad sobre la cuántica; veremos como de inmediato ello supone un considerable adelanto sobre el conocimiento de nuestros orígenes y lo que en verdad somos, no sólo cuantitativamente sino cualitativamente. Y no vale aquello de que todo provino del “vacío cuántico”; en todo caso sería de los vacíos cuánticos, pues cada teoría tiene el suyo. Si queremos verdaderamente avanzar en este sentido y aclarar la “neblina” que significa acudir continuamente al vacío cuántico, debemos estudiar a fondo loa que “significa” la teoría cuántica, entenderla en su totalidad, y no sólo “aplicarla” sin ir más allá en ese entendimiento profundo.

Recomiendo que se plantee la teoría cuántica sin hacer “suposiciones” sobre dónde se enmarca, es decir, sin definir primariamente el sistema “espaciotemporal” en el que se asienta. A continuación, al querer comprobar los “desarrollos” de la teoría, es decir, al intentar buscar “pruebas”, tendremos ya que “efectuar medidas”, y habrá que buscar “el marco”, el “sistema de coordenadas” en el que queda definido cada acontecimiento-suceso, que es lo que es en sí el “hecho medible”. Y tal procedimiento o método de trabajo debe ser siempre seguido y no al contrario, como en la generalidad de casos ha sucedido hasta el presente. En aplicación de esto, las teorías cosmológicas no deben ser construidas desde la omnipresente ecuación de la relatividad general de Einstein, sino que hay que basarse inicialmente en planteamientos cuánticos, a los que con posterioridad, y para magnitudes macroscópicas se aplicarán las ecuaciones einstenianas.”

(Del capítulo II de mi obra “Multiverso y realidad”)

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