Materia física y sensibilidad (II)

La vida brota
La vida brota

La cualidad que llamamos vida se crea en sistemas que se sostienen con capacidad para albergar una energía potencial impulsora de sus actividades.

Todos los sistemas biológicos utilizan básicamente los mismos procesos para funcionar como organismos autosostenidos.

La base fundamental de los seres vivos es el crecimiento y mantenimiento de sí mismos mediante moléculas-sillares.

De algún modo, las macromoléculas edificadas a partir de los sillares de construcción se las arreglan para asociarse y atravesar el “umbral” que las convertía en vida.

En mi obra “La alfombra mágica” escribía lo siguiente:

“Todo ser vivo actúa, a la vez, de forma consciente e inconsciente.

Hay una parte del inconsciente que emana de la repetición de actos conscientes. En este caso “el consciente” es algo así como “la atención” puesta, por ejemplo, al analizar algo.

Este binomio “consciente-atención” caracteriza a la materia viva, y es el responsable en último término de la Evolución. El móvil de esta materia viva sería “el sentir”: la materia viva evoluciona indirectamente porque siente. Estoy diciendo que “el sentir” lleva a buscar “soluciones” y estas soluciones hacen posible la evolución de organismo, aumentando así su complejidad.

Toda materia dotada del trinomio “consciente-atención-sensación” es un organismo vivo.

El que no toda materia sea capaz de albergar vida puede tener dos causas: la necesaria complejidad de la estructura de la materia provista de vida, y el tipo o clase de dicha estructura que, a lo mejor, necesita de “ladrillos estructurales” del tamaño de átomos y moléculas, precisas para que en ellos rija sustancialmente una física cuántica modificada, seguramente imprescindible para que surja el campo mental.”

Y más adelante:

“El ente que llamamos vivo tiene dos vertientes imprescindibles para ser considerado como tal, ambas necesarias y consustanciales con su propio ser: la de su apariencia como organismo para un “observador” exterior, y la que supone su esencia para sí mismo, estrechamente relacionada con su unicidad, su capacidad para actuar como “sujeto”.

La primera, la externa, la relacionamos con la objetividad. La segunda, la interior, con la subjetividad.

El mundo de las abstracciones, de las ideas, es un mundo objetivo; no es un mundo de seres vivos. La idea se llena de vida, si la propia idea posea vida, si se dota de subjetividad que hace posible la unicidad o capacidad para actuar al “sentirse” como sujeto.”

Y también:

“La naturaleza ha producido en la materia la “vivificación” de la misma en lo que llamamos vida. Los organismos así formados son entes básicos.” Los entes básicos son los que “centran” el mundo sobre sí, cuestión básica donde estriba la diferencia entre lo vivo y lo que no lo es, que significa que la sucesión de “presentes” que suponen una “vida” necesita de una “ilación”, una conexión, una unión de uno a otro de forma sucesiva y que les hace pertenecer a un mismo “ente”, conexión característica de la vida que hace “variar” el “objetivo” continuamente, en pos del mantenimiento de ese “ente” en cada momento, un mantenimiento de su esencia. La ilación, en esa esencia “construida”, permite al “ente” “darse cuenta”, actuar con esa unidad que se define como el “yo propio”.

En otro apartado:

“Ningún mecanismo creado por el hombre hasta el presente “se da cuenta” de que realiza una cosa u otra… Todos los mensajes que emite, reflejo de su “conducta”, están dirigidos a un observador exterior, no a “sí mismo”… ¡El camino de la libertad debe estar en la “retroalimentación” dentro del campo cuántico!…

El “acto de creación” de un organismo de este tipo consiste en la fabricación de la “base mínima”, o “estructura compleja”  capaz de iniciar por sí mismo la “autorregeneración”.

Y para finalizar esta (II) parte del artículo, una cita:

* Paul Davies y Niels Henrik Gregersen en su obra “Information and the nature of relativity”, nos dicen que la información produce las leyes físicas y estas conducen a la materia, y apuntalan: “Esta explicación deriva del estudio de la física cuántica y el papel del observador es clave, así como la “nueva” biología”.

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