Materia física y sensibilidad (IV)

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Está suficientemente establecido que los mecanismos de acción de la fotosíntesis, metabolismo, mecánica enzemática, síntesis  de proteína y replicación y traducción de los ácidos nucleicos siguen las leyes físicas y químicas conocidas, es decir, todos los procesos bioquímicos.

Pero al llegar a este punto conviene hacer notar que las leyes físicas incluyen ese mundo cuántico que, a veces, se presenta tan paradójico y asombroso.

En verdad, tanto en los inicios de la vida, como en otras etapas de la evolución, se adivina un un cierto “salto cuántico” que daría razón de las antedichas “emergencias”, tan recurrentes en el fenómeno vital.

Ahora bien, siendo cierto lo anterior, sigo pensando que los signos de la vida, representados por la “subjetividad”, el mundo de cualidades, la sensibilidad, etcétera, pertenecen a ese mundo al que llamé “inaccesible” en escritos anteriores, que parte de la evidencia volitiva, mental y accional que la acompaña en sus manifestaciones.

Sigue existiendo el problema de la “conexión” entre ese mundo y el que llamo “accesible” (al observador a través del generalmente llamado método científico). Lo que es absurdo es aplicar ese método científico del reino de lo “accesible” (ciencias físico-matemáticas) al mundo de lo inaccesible.

Esa incongruencia no sería tal si dejaramos en su sitio a cada uno de esos mundos, reconociendo ambos, e intentando sólo averiguar el mecanismo de su “conexión” que, en mi opinión, habría que buscar en el mundo cuántico, precisamente por sus especiales características.

Para resumir, y a grandes trazos, yo establecería para los sistemas construidos con el material químico de la vida -bioquímica- el término “bioquímica de las dos caras”. En una de tales figurarían todas las propiedades físico-químicas conocidas y por conocer; en la otra las propiedades “agrupativas” de la propia vida, no como una “emergencia”, sino como una nueva propiedad de la “sustancia” bioquímica, precisamente por la “potencialidad vital”. (En verdad, toda la materia tendría esa propiedad, pero sólo puede apreciarse de modo fehaciente, precisamente, en la química biológica).

En mi primera obra titulada “Ciencia, Filosofía, Religión. Una visión armónica”, expuse:

“Y avanzando más, el problema de la conexión cuerpo-mente y con ello el de la libertad humana, ¿podría reducirse al tipo de realidad o teoría física que subyace en el fenómeno vital, clave de la conexión entre Biología y Física?”

Y en mi posterior obra “La alfombra mágica”:

“En esta dirección, la incertidumbre cuántica de Schrödinger, junto con las estructuras disipativas (matemáticas del caos) de Ilya Prigogine, así como las especulaciones de Roger Penrose sobre la resolución global por parte de millones de neuronas de diferentes alternativas en el procedimiento cuántico R, podrían ser la clave de la nueva teoría científica que, en contra del racionalismo científico determinista y el pensamiento marxista, nos diera el marco de la aparentemente misteriosa y enigmática libertad individual humana.”

En próximos artículos expondré el porqué de mi expresada confianza en la teoría cuántica en búsqueda de la ansiada congruencia.

Artículos del Blog Simbiotica relacionados con el tema:

*Sobre lo “inaccesible” (El ser y su sombra) -También en el Blog “EL imperio de la verdad”-.

*El presente “transcurrente”

*¿Dónde está la libertad humana? (Un problema metafísico)

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