La cuántica al rescate (V)

fractal-1280079_1920

Continúo con las interpretaciones de la MQ.

Intrepretación transaccional

Permite la conectividad proporcionada por la función de onda a lo largo de todo el tiempo, así que el futuro también afecta al pasado. No es determinista, y posee una historia única.

El colapso del estado del vector se interpreta como la realización de la transacción entre el emisor y el receptor.

No asegura ningún rol al observador.

Interpretación de Bohm

Es el ejemplo más simple de una teoría de variables ocultas. También llamada “teoría de la onda-piloto. Fue propuesta inicialmente por de Broglie en 1927 y luego por David Bohm en 1952.

Enseña que la MQ no es inconsistente con la existencia de partículas reales con una posición y velocidad reales. Precisamente, el trabajo de Bohm inspiró a John Bell el descubrimiento de la prueba de la no existencia de variables ocultas que eventualmente constituyó el Teorema de Bell.

En la mecánica bohmiana, la posición y la velocidad de las partículas juega el mismo papel que en la termodinámica estadística, así que solo se manifiestan macroscópicamente a través de sus valores medios.

Las variables ocultas completan la información de la función de onda, fijando las trayectorias de las partículas y restaurando el determinismo en el nivel microfísico.

Empíricamente, esta teoría es indistinguible de la mecánica cuántica estándar. En ella coexiste un determinismo ontológico con un indeterminismo epistemológico. Debido a este determinismo ontológico la teoría se denomina también con el nombre de “mecánica cuántica causal”.

Según la teoría de la onda-piloto, las partículas son guiadas por la función de onda, evolucionando bajo el régimen de la ecuación de Schrödinger sin colapsar nunca.

Para explicar las peculiaridades experimentales de la mecánica cuántica con una ontología clásica, Bohm postuló la existencia de una nueva fuerza de la naturaleza actuante en el nivel cuántico: la fuerza cuántica. Tal fuerza explicaría el comportamiento anómalo de los fenómenos cuánticos y que necesariamente debería ser no-local, “al depender de modo instantáneo de la posición y de la velocidad de tales partículas del sistema”.

Aquí no hay colapso de la función de onda, ni inexplicable partición en mundos. Supone que la parte de la función de onda correspondiente que no es observada continúa para siempre.

Se puede encontrar el gato vivo de Schrödinger, pero no la parte de la función de onda que contiene la posibilidad del gato muerto. Podemos ignorar esta parte de la función de ondas en la práctica, pero tal interpretación es real y, en principio, tiene futuras consecuencias.

Pero esta interpretación, como otras que ya hemos visto, no asigna ningún rol al observador, algo que supone que, por los motivos expresados a lo largo de esta artículo, no quede más remedio que desecharla como pretendida hipótesis donde poder encontrar el nexo de convergencia entre Vida y Física.

Interpretación estadística

Mientras que las interpretaciones de la MQ que asumen el colapso de la función de onda consideran que el estado del sistema describe de un modo completo las características  de un sistema individual, en las interpretaciones estadísticas, por el contrario, la función de onda describe sólo sólo ciertas propiedades estadísticas de un conjunto de sistemas que fueron preparados de modo similar, es decir, la función de onda es sólo una función estadística abstracta. La consecuencia: la indeterminación ya no es una propiedad ontológica, sino un principio de dispersión estadística.

La MQ en esta interpretación es una teoría clásica de procesos probabilísticos estocásticos, que exclusivamente interpreta su formalismo sin modificarlo. Aunque también existen propuestas afines a estas interpretaciones que sugieren extender el formalismo cuántico de diversas formas.

Una de ellas, compatible con las predicciones estadísticas, es la que incorpora la hipótesis de que la MQ no es una teoría completa, y que defendieron los eminentes físicos Einstein, Podolsky y Rosen en 1935. (Es de sobra conocida la controversia que sostuvieron al respecto, por un lado Bohr, defensor y creador de la interpretación cuántica  estándar de Copenhague -que veremos más tarde-, y el propio Einstein).

Lo mismo podemos decir, en cuanto a la no conveniencia de asumir los postulados propuestos en estas interpretaciones, puesto que están en el polo opuesto de lo que buscamos.

Interpretación de Ithaca

Fue propuesta por David Mermin de la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York.

Esta interpretación toma la probabilidad objetiva como un concepto primitivo incapaz de mayor reducción.

Según Ithaca, la MQ está tratando de decirnos que “las correlaciones tienen una realidad física, pero lo que correlaciona no”.

Como vemos, una propuesta que se queda muy corta.

Interpretación de la lógica cuántica

Propuesta en 1936 por Garrett Birkhoff.

Este es su planteamiento:

“Los experimentos parecen ser capaces de encontrar contradicciones en las cosas, así que en vez de procurar una explicación a éstas, podemos cambiar las reglas de la lógica para encuadrar los hechos observados”.

En esta interpretación podrían situarse, también, las propuestas de Roger Penrose y Henry Stapp.

Tal pragmatismo, en mi opinión, no es satisfactorio para una teoría “soberbia”.

Interpretación de Copenhague

Fue la primera y la más común, a la que se adhieren la mayor parte de manuales tradicionales de la MQ.

Emitida inicialmente por Niels Bohr y el grupo de físicos que trabajaban con él en Copenhague en 1927. Asume el principio de incertidumbre, y el de complementariedad de las descripciones ondulatoria y corpuscular (dualidad onda-corpúsculo).

En ella, el observador crea la realidad física del mundo microscópico, y a tales efectos, dicho observador puede ser considerado el aparato de medida macroscópico (por ejemplo, un contador Geiger). Pragmáticamente usa la MQ para el micromundo y la MC/mecánica clásica para el macromundo . La función de onda puede ser real o no.

Esta interpretación, tal cual, no da una respuesta clara al rol del observador.

Interpretación extrema de Copenhague

Defendida por un hijo de Niels Bohr (Auge Bohr) y Ole Ulfbeck.

La interpretación anterior, estándar de Copenhague, permite a los físicos ignorar el “encuentro con la consciencia”, pero confina la “realidad creada por el observador” al mundo cuántico microscópico, pues en esta interpretación se rehúsa la existencia del micromundo.

Desde este punto de vista, no hay átomos. Reclaman que los objetos a la escala atómica no existen en absoluto. Nada se mueve a través del espacio entre la pieza de uranio y los clicks del contador Geiger. Los clicks en el contador son “genuinamente fortuitos”.

En concordancia con ello, cuando los químicos, biólogos o ingenieros hablan de fotones, electrones, átomos y moléculas, se refieren a objetos matemáticos sin realidad física.

Por supuesto, no estoy de acuerdo con estas suposiciones.

En la siguiente parte del artículo continuaré con la descripción de nuevas interpretaciones de la MQ.

En este mismo Blog, pueden leerse varios artículos relacionados con el tema:

*Interpretaciones de la mecánica cuántica (I aVII)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s