La realidad dual (I)

KODAK Digital Still Camera
La realidad cambiante

Según el catedrático de Física Teórica de la Universidad de Valencia Ramón Lapiedra, en su obra “Las carencias de la realidad”, “el mundo cuántico posee ciertas carencias de realidad”.

Estas carencias de realidad excluirían el determinismo absoluto; serían “carencias de realidad mecano-clásica”, pero, el mismo tiempo, “nuevas formas de realidad mecano-cuántica”.

En sus palabras: “Si la MQ representa nuestro conocimiento actual de la materia microfísica es en ella donde la ciencia deberá hallar el fundamento para responder al enigma del universo, al alcance y modo de entender y valorar el determinismo natural y, por último, al grado de “realismo” que podemos atribuir al fondo que sustenta nuestro mundo perceptivo de experiencia”. Para Lapiedra, el soporte físico apropiado para explicar la conciencia y la libertad hay que buscarlo en la línea de pensamiento llamada “neurología cuántica”.

Y continúa:

“El mundo macroscópico sería algo así como una “burbuja de indeterminación” que hace posible que las fluctuaciones cuánticas produzcan efectos imprevisibles de forma indeterminista”. El “universo abierto” de Popper podría ser una combinación complementaria de indeterminación cuántica e indeterminación clásico-macroscópica.

“La función de onda, como sabemos, describe el sistema en conjunto, pero además de suponer la descripción más completa que puede darse de un sistema físico, tiene obvias implicaciones meta-físicas.”

Como dijimos, Born defiende una concepción de lo real reformulada como “la posibilidad de aceptación intersubjetiva” de toda aportación teórica que sea avalada por los datos experimentales. Sería una suerte de fenomenismo que modifica los compromisos ontológicos tradicionales, al redefinir la “realidad” de los objetos a partir de sus invariantes de observación, construyendo una “realidad débil”.

En cuanto al auge de las teorías del “multiverso”, solamente decir que para muchos investigadores, al menos algunos tipos de multiversos mantienen firmes sus fundamentos teóricos, y han comenzado a explorar las predicciones “comprobables”, derivadas de los mismos, sin embargo, los multiversos se mantienen en la frontera de la ciencia, los límites del conocimiento, por lo que no “se sabe nada con seguridad”. Para Susskind, por ejemplo: “No estamos ni siquiera cerca de las cuestiones finales”.

En mi artículo de este Blog titulado “Multiverso: ¡El último gran error!”, me expreso de la siguiente forma:

“Estamos ante la reedición de la teoría aristotélica de la potencia y el acto. Me explicaré. En mi opinión, la potencia como espacio de posibilidades, podría asimilarse al llamado “qubit” cuántico. El acto, realización o decantación de tales posibilidades sería el anteriormente llamado “colapso” de la función de onda de Schrödinger, fenómeno o proceso de la “decoherencia”.

El “qubit” (Potencia) se decanta por decoherencia en la medida, el suceso o acontecimiento (Acto) -un “punto” en la historia-. Y el “qubit” tiene realidad, tanta que es la base material del ordenador criptográfico, objeto actual de frenética elaboración. Por supuesto que el corpúsculo, el cuanto, la partícula material de siempre tiene la perfecta realidad de la medida, el “observable”.

Ambos, pues, son realidad, ahora bien, en el primer caso una realidad “probabilística”, defendida ya en 1927 como tal por el mismísimo Born, como una objetividad “formal” (leer el artículo “La dualidad onda-corpúsculo en la filosofía de Max Born” de Ana Rioja). La objetividad “absoluta” sería la de las partículas.

En esta visión, la dualidad onda-corpúsculo no sería una relación de exclusión (complementarios en el sentido de Bohr).

Vuelvo, ahora, a retomar el tema del multiverso para volver a explicar el porqué de la negación por este autor de la interpretación cuántica del multiverso debida fundamentalmente a Everett. La razón básica estriba en la confusión o error que aparece al confundir la Potencia con el Acto. La Potencia, considerada anteriormente, del “qubit” (espacio de posibilidades), con la realidad (objetividad absoluta) de la partícula, el suceso, la medida. En la medida se decanta por decoherencia uno de los estados del “qubit”. La realidad (formal) de los estados del “qubit” es probabilística, no la absoluta objetividad obtenida en el “observable” medido. El estado “clásico” obtenido, cadena histórica de “acontecimientos” o “sucesos” (actos), no proclama la realidad objetiva de ese mismo estado, en su fase potencial probabilística. Son realidades distintas (formal y absoluta).

En mi opinión, la realidad “formal” tendría el equivalente absoluto considerada en su globalidad. Precisamente, la hipótesis que parece plausible en esta aseveración: “La realidad “formal” probabilística adquiere caracteres de realidad absoluta tomada en su globalidad”. En otras palabras, son intercambiables, a todos los efectos, la onda probabilística cuántica de Schrödinger (ecuación de ondas) y la interacción material provocada por la partícula correspondiente en la medida realizada.

De otra forma, cada uno de los universos componentes del multiverso, no tiene realidad absoluta; la objetividad absoluta sólo acompaña al universo construido por los sucesos o acontecimientos susceptibles de ser medidos.

La aplicación de la “navaja de Occam” a este caso, está ampliamente justificada. Un único universo elimina la ilógica redundancia del multiverso.

En cuanto a las “variables ocultas”, hipótesis defendida entre otros por Einstein, solamente recordar la indiscutible indeterminación física de base de la cuántica, que se hace obvia ante el hecho incuestionable de la desintegración radiactiva, con su concepto omnipresente de “vida media”, ante la imposibilidad de dilucidar la desintegración azarosa de una partícula.”

La realidad, desde mi punto de vista, es doble, dual: una, la ordinaria a la que siempre se refirió clásicamente la Física; y otra, la de la superposición cuántica que necesita de una medida para existir a partir de la potencialidad que suponen las probabilidades cuánticas de sus estados.

Para terminar, sólo comentar la claridad con que ante nuestros ojos aparece, hoy más que nunca, la indisoluble conexión: ¡Mundo, hombre y pensamiento!

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s