¿Son las plantas “inteligentes” o pueden aprender?

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Flores de julio

En un artículo publicado en Nature Scientific Reports, científicos australianos han demostrado que las plantas no sólo pueden comunicarse entre sí, memorizando informaciones, sino que también pueden aprender por asociaciones, como en el famoso experimento de Pávlov con los perros.

Las experiencias se han realizado con las plantas Pisum sativum, cuyas semillas son los guisantes. Las plantas se colocaron en un laberinto en forma de Y y se observaron en dos situaciones diferentes.

En la primera situación, una lámpara (estímulo incondicional) y un ventilador (estímulo neutro) fueron colocados en uno de los dos brazos del laberinto. El ventilador se usa como elemento anticipatorio de la presencia de la luz: antes de que se encienda la luz, el ventilador de ponía en marcha. En este caso, las plantas podían deducir que la luz aparecería a continuación.

En la segunda situación, la luz se colocaba enfrente del brazo en el que estaba el ventilador, por lo que no había relación entre la puesta en marcha del ventilador y la llegada de la luz.

La luz es vital para la fotosíntesis de la planta, pero el viento producido por el ventilador es indiferente para la planta, aunque ésta sí podía apercibirse del mismo.

Se buscaba la reacción de la planta en ambos casos cuando se apaga la luz, viendo hacia dónde se orientan las plantas en su búsqueda. El ventilador se empleaba en los dos casos para intentar descubrir si existía alguna relación entre la aparición de la luz y la puesta en marcha del ventilador.

En el primer caso, las plantas se orientan hacia el ventilador, aún cuando la luz hubiese sido apagada: las plantas habían aprendido a “asociar” los dos elementos -condicionamiento de Pávlov, en el que el ventilador se convierte en un estímulo condicional.

En el segundo caso, el 69% de las plantas se orientan hacia donde previamente había estado la fuente de luz, ignorando el efecto del viento del ventilador.

La conclusión: En el primer caso, las plantas habían sido capaces de “aprender asociaciones de conocimientos” (se anticipaban a la llegada de la luz orientándose hacia el lado de donde había procedido la luz en días anteriores, con sólo percibir el aire del ventilador).

Pero, curiosamente, en la investigación se evidenció que el aprendizaje no se produce si el experimento no respeta el ciclo normal de las plantas según el ritmo circadiano (la luz se enciende en horario natural, desde las 7h a las 19h): “el aprendizaje de las plantas está condicionado al metabolismo, como ocurre en el reino animal”.

Y este aprendizaje por asociaciones prevalece incluso sobre el fototropismo (respuesta a los estímulos luminosos únicamente para sobrevivir).

¿Poseen, entonces, las plantas “cierta” forma de conciencia?…

Las plantas no tienen cerebro, pero estas investigaciones demuestran que sí poseen un sistema, en cierto modo, “semejante” al de las redes neuronales de los animales.

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