Ciliados simbióticos y bacterias tienen un antepasado común

Los ciliados como los humanos estamos colonizados por gran diversidad de bacterias. Algunos ciliados y sus simbiontes bacterianos se han convertido en amigos para la vida, según investigadores del Instituto Max Planck de Microbiología Marina de Bremen, que han comparado un grupo de estos ciliados y sus socios bacterianos del Caribe y los mares del Mediterráneo. Las bacterias proporcionan a sus huéspedes ciliados la nutrición oxidando azufre.

Tal asociación se originó una vez, a partir de un único antepasado ciliado y un solo ancestro bacteriano, aunque un océano entero separa los sitios de muestreo.

Los ciliados, llamados así por sus “cilios”, pequeñas estructuras capilares que cubren estos organismos y que utilizan para el movimiento y el transporte de los alimentos a la abertura de la boca (ejemplo, el Paramecium), son organismos diminutos, unicelulares con varios núcleos, y muy abundantes en agua dulce, océanos y el suelo.

Los investigadores estudiaban la asociación entre los ciliados del género Kentrophoros que han perdido su apertura bucal y las bacterias simbióticas oxidantes de azufre de las que dependen. (A este tipo de simbiosis se denomina mutualismo, porque ambos socios dependen uno de otro).

En particular, compararon especies de Kentrophoros del Caribe y los mares Meditarráneos. Resulta que 17 especies de Kentrophoros están relacionados entre sí (comparten el mismo plan básico del cuerpo, aunque cada uno tiene sus propias características únicas).

Aunque el aspecto general varía, el análisis de la secuencia de ADN mostró que todos los ciliados se originaron a partir de un solo ancestro común, lo que es también el caso de las bacterias, que pertenecían aun grupo de parientes cercanos de un linaje nuevo para la ciencia.

Esto significa que en un cierto punto, hace millones de años, el primer Kentrophoros y el antepasado de estas bacterias formaron una sociedad que ha aguantado con los años, y sus descendientes ahora se encuentran alrededor del mundo. Es decir, la asociación entre los ciliados y sus simbiontes ha sido muy estable y específica durante un período de tiempo evolutivo muy largo, decenas o cientos de millones de años.

El descubrimiento es importante porque el cultivo de los ciliados y sus simbiontes abriría la puerta para futuros estudios sobre las contribuciones que cada socio en este equipo simbiótico aporta a su relación.

Ver artículo completo en Phys.org.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s