Hiperespacio y multiverso, por Alejandro Álvarez Silva

Ante la posible confusión que puedan albergar algunos lectores no está de más aclarar ambos conceptos.

Así, en principio, el hiperespacio tiene que ver con un espacio de más dimensiones espaciales que las tres (ancho, alto y profundo) del universo conocido, y el multiverso con la existencia de más universos aparte del nuestro.

Tras el legado de Albert Einstein, pasamos a pertenecer a un universo tetradimensional o espaciotemporal, donde el tiempo pasó a constituir una dimensión más añadida a las tres espaciales. Desde entonces el tiempo constituye un componente insustituible de lo llamamos el “tejido espaciotemporal” (el universo en que vivimos, medible o computable con un metro y un reloj).

Para Michio Kaku en su obra Hiperespacio “las leyes de la naturaleza son más simples en dimensiones más altas”. Como ejemplo expone que las ocho ecuaciones de campo de Maxwell o del campo electromagnético se simplifican y reducen, al tomar como otra dimensión el tiempo, a la siguiente:

∂μ Fμν= jν        siendo  Fμν=∂μ Aν – ∂ν Aμ el llamado tensor de Maxwell, que es la versión relativista de la ecuación de Maxwell.

Por otra parte, el tensor métrico de Riemann que marca la línea de universo en el tejido espaciotemporal, dio la precisa medida de la gravedad en la relatividad general.

Pues bien, a partir de aquí fue el espacio el que vio aumentada su dimensionalidad. Se añadió la quinta dimensión (la cuarta espacial) para la descripción del campo electrodébil con la teoría de Kaluza-Klein, que aunaba en un nuevo tensor métrico (de Riemann) las cinco dimensiones.

Posteriormente, para explicar la fuerza fuerte de quarks y leptones o campo de Yang-Mills, se añadieron nuevas dimensiones al hiperespacio en una simetría mayor (GUT): un hiperespacio vibrante.

Lo siguiente fue construir un supertensor de Riemann que añadió la supersimetría al tensor métrico de Riemann, de forma que quedaron agrupadas casi todas las partículas y fuerzas fundamentales de la naturaleza (Supergravedad): la teoría de la gravedad de Einstein, los campos de Yang-Mills y de Maxwell, y los quarks y leptones.

Al existir otras partículas que no entraban en esta imagen y para construir la ansiada teoría de la gravedad cuántica, se acudió al concepto de cuerda cuyo resultado final fue la denominada teoría decadimensional o de las diez dimensiones del hiperespacio.

Así que, podemos concluir que el universo, aunque posea diez dimensiones (hiperespacio), es único, lo que ocurre es que nosotros nos movemos o vivimos solo en las tres dimensiones espaciales “aparentes” cotidianas (más la temporal).

Otra cosa muy distinta es el multiverso (universos múltiples). El multiverso aparece como una derivación de los fenómenos cuánticos, en general como consecuencia de las distintas soluciones encontradas en la teoría de cuerdas. Algunas de estas soluciones están próximas a una descripción del mundo real, pero el problema es que hay millones de otras soluciones que describen universos que no se parecen en nada al nuestro. Claro está, la vida como la conocemos, no puede existir en ellos.

Stephen Hawking, como uno de los fundadores de la llamada “Cosmología Cuántica”, cree en la existencia de un número infinito de universos paralelos, donde el punto de partida es una función de onda que describe el conjunto de todos esos universos paralelos, igual que si fuese la función de onda de una partícula de la mecánica cuántica que describe todos sus estados posibles. Supone que la función de onda del universo sería prácticamente nula para otros universos que no sean el nuestro.

Realmente la teoría de los “muchos universos” o multiverso apareció en 1957 de mano del físico Hugh Everett, al plantear la posibilidad de que durante la evolución del universo, éste se “dividía” continuamente en dos, como una bifurcación en una carretera. En la paradoja del gato de Schrödinger, en un universo el átomo de uranio no se desintegra y el gato no muere. En el otro, el átomo de uranio se desintegra y el gato muere. Si Everett tenía razón, existirían un número infinito de universos, cada uno ligado a otro a través de bifurcaciones como en una carretera. En otras palabras, la teoría de los muchos universos (multiverso) postula, entonces, que todos los universos cuánticos son posibles. Mi opinión al respecto viene reflejada en el artículo de este mismo Blog titulado “Sobre la retroacción del tiempo”, que sustancialmente redefine el concepto de “realidad”, y aplica el Principio de la “navaja de Occam”.

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