Encrucijada: ¿De España?… No, del mundo

“Soy válido para mí, y para el mundo a través de mí” (Avlis)

¡España, mi España, otra vez “centro del mundo”!

¿Consecuencia de la globalización del territorio a todo el orbe?

España contribuye no ya como campo de experimentación, como pudo ser en su “guerra civil” del siglo XX , premonitoriamente a la guerra mundial que se avecinaba, sino que ahora se está configurando como el campo de batalla en sí, en el que las distintas fuerzas y tensiones del teatro mundial van a enfrentarse buscando la hegemonía… Del resultado surgirá un nuevo tipo de orden que marcará el futuro de la humanidad presente… Hoy, en España estamos ante el inicio de una confrontación que de lo pequeño (local) extenderá sus tentáculos en todas direcciones, marcándolo todo…

Nuestra posición, lamentablemente (en estas circunstancias) para nosotros mismos, geoestratégica o como componente de un bloque político-económico (UE) que sigue siendo básico en el tablero mundial, es hoy única, de ahí el interés de las distintas potencias en incidir de forma contundente en nuestros asuntos, que han pasado, entonces, de ser locales a mundiales: las “cartas están echadas”.

Y es que se da la circunstancia, en el momento presente, que toda clase de dicotomías ideológicas y sociales existentes en el mundo, encuentran en nuestro solar un inestable contrapunto.

El problema de la emigración subsahariana sur-norte en dirección a Europa incide especialmente en nuestra piel de toro (la frontera de la UE notoriamente se reescribe en las costas mediterráneas)… El choque entre civilización islámica y cristiana (Al Ándalus) también se evidencia en nuestros lares… Un aldabonazo social lo representa aquí, dadas nuestras tradiciones, la implantación del paradigma LGTB… Desde el punto de vista socioeconómico y estrictamente político, el enfrentamiento entre el llamado comunismo del siglo XXI (mejor, la versión sudamericana del comunismo -Venezuela, Cuba, Bolivia, etcétera) y la democracia parlamentaria más liberal, es obvio en nuestro país, a lo que se añade o tiene su paralelismo la versión populista de tinte izquierdista  que aquí campa a sus anchas y que se explica por las circunstancias históricas -el no reconocimiento de una derrota-, paradójicamente distinta del totalitarismo de derechas que emerge en el ámbito europeo.

Por último, el nacionalismo resurgente, con su mayor expresión en el catalanismo, no hace más que cerrar el círculo de incógnitas que se ciernen sobre España.

Así que, lo que ya indiqué al principio del artículo: ¡El campo local de confrontación (España) se ha erigido en el campo de batalla global que marcará el futuro más inmediato del mundo entero!

Aviso para navegantes: ¡No es tiempo de deambular en el océano de la indefinición, pues es mucho lo que nos jugamos! Nuestra responsabilidad como ciudadanos de esta nación (vieja nación) no solo se circunscribe a nuestro entorno local, nuestro terruño: ¡Sobre nuestras espaldas recae el futuro histórico de la propia humanidad!

Para terminar, simplemente unas reflexiones:

. Si la política es “el arte de lo posible”, es un campo abonado para charlatanes, chaqueteros, desleales y amorales.

. El político con principios es un hombre de Estado.

Y rememorando a Churchill, “que el futuro hable de nosotros en este sentido”: “Nunca tantos (el mundo) debieron tanto a tan pocos (España)”.

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