Plantas tipo C3 y C4 y el efecto CO2

Primavera

Perplejidad sobre los efectos a largo plazo del CO2 sobre las plantas.

La historia biológica del planeta está relacionada intrínsecamente con la fotosíntesis y el dióxido de carbono.

Como el CO2 de la atmósfera está aumentando debido a la combustión de combustibles fósiles, es muy importante conocer su impacto sobre el clima y el crecimiento de las plantas. Por ello, en las últimas décadas se han realizado diversos estudios sobre el tema, y sus conclusiones han sido diferentes, en especial el publicado recientemente en Science que nos dice que el asunto es mucho más complicado de lo que nos imaginábamos.

En la fotosíntesis hay una enzima denominada RuBisCO que a veces confunde las moléculas de CO2 y de O2 al tener formas similares.

Como, conforme la temperatura es más alta (por el efecto invernadero del CO2), los errores cometidos por RuBisCO se hacen más frecuentes, el agua se evapora más fácilmente, lo que dificulta la fotosíntesis (desperdicio de más recursos).

Así que algunas plantas evolucionaron bajo nuevas condiciones, hace entre 5 y 10 millones de años, hacia la llamada fotosíntesis C4 a partir de la tradicional C3.

Las especies que usan C4 emplean un proceso en dos pasos que incrementa los niveles internos de CO2 y antes de que la fotosíntesis tenga lugar, siendo entonces más eficiente que la C3, en especial en ambientes cálidos y secos.

Dentro de las plantas tipo C4 están el maíz y la caña de aucar, pero las de tipo C3 representan el 97% de las especies, formando los bosques de la Tierra.

Según algunos modelos, se predijo que hoy en día las plantas tipo C3 deberían tener un rendimiento superior y las C4 no se verían afectadas, pero el experimento BioCON que empezó en 1997 en Minnesota y que se ha alargado veinte años, ha revelado una historia más compleja.

En la primera década del experimento las hierbas C3 crecieron mejor bajo las nuevas condiciones, pero en la segunda década se han invertido los términos, de ahí la perplejidad de los científicos. Se cree que la cantidad de nitrógeno disponible en el suelo, susceptible de ser absorbida por las plantas pudiera ser la razón.

El estudio de los microorganismos del suelo que habitan en las raíces de las plantas y liberan nutrientes acapara, ahora, la atención.

Referencia de la noticia: Neofronteras.com y Nature.

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