¡Reverberamos!

El lenguaje de las emociones es un lenguaje de alto nivel… Hasta el punto que toda inspiración del escritor nace de un sentimiento interno particular, momentáneo, actual que le hace transcribir algo de sí, trasplantándolo a sus personajes… Bueno, no quiero extenderme más sobre ello, en estos momentos… Tan solo apuntar tal necesidad del impulso interno, relacionado con la emoción.

Se me ocurre, al recapacitar sobre nuestro entorno, la naturaleza, que aquello que llamamos bondad, o maldad, o, por otra parte, aquel concepto de unicidad o, tal vez el sentido en la naturaleza, ¿no son más que adornos de la misma con caracteres que no le son en sí propios, sino reflejo de nuestra interioridad? Es decir: ¡estamos construyendo una realidad que tiene más que ver con nosotros mismos que con lo que verdaderamente es!… En otras palabras, lo que se ha concretado con la expresión: “Nuestro cerebro crea la realidad del mundo”.

Ahondando en el tema, me gustaría apuntar la posibilidad, en verdad y a mi gusto bastante agradable, de que nos consideremos una reverberación de una figura o principio profundo base última de la sensación, el sentimiento y la emoción.

Con los descubrimientos neurocientíficos más recientes, cada vez aparece más claro que nuestras emociones corren parejas a la “invasión cerebral” de distintos neurotransmisores, de forma que el propio cerebro se asimilaría a su química interna, expresión material visible de lo que se “cuece” dentro, de lo que “siente” el individuo que lo sustenta (“El alma está en el cerebro”, dirían algunos)… Ahora bien, hay un matiz trascendental en este paralelismo… Y se refiere a la eterna cuestión o dicotomía entre lo objetivo y lo subjetivo… La emoción y el sentimiento tienen que ver con lo segundo… Y ahí quiero centrar, ahora, la cuestión: ¿De dónde proceden “intrínsecamente” tales sensaciones?…

Se nos escapa algo: ¡eso es al menos lo que nos parece percibir siempre al abordar la cuestión!… Al final, creo que nos acercaríamos más a la verdad “si reconociéramos que no está en nosotros la raíz de tales cualidades”… Y es que nos superan… Sí, somos los sujetos “pacientes” (en buen o mal sentido) de los mismos, pero no los verdaderos actores (con la suficiente potencialidad), o el origen  de ellos…

Aquella figura o prístina fuerza que sí está dotada de tal poder, tiene la capacidad de hacer sentir en nosotros esa bondad (lo que beneficia a nuestro organismo) o maldad (lo que le perjudica), la “unicidad” que nos adorna como organismo vivo, etcétera, cualidades que no son sino el “reflejo” de ese otro “gran principio” o “potencia” que está detrás de nosotros mismos… Lo único que se produce en nosotros es “su reverberación”… Reverberamos en cuanto a través de nosotros se produce la “magia” de una interconexión con ella… Esa “reverberación produce una “adopción” parcial de las cualidades de tal principio supremo…

El cuadro sería el siguiente: La naturaleza evoluciona hacia la construcción de sistemas cada vez más autoconsistentes, que son los organismos que encierran en sí la vida, “captando”, gracias a su estructura, el nivel de sensibilidad adecuado a la misma, en su “interconexión” con el citado “principio”… Su “unicidad” como organismos viene dada, desde luego, de igual forma. Así, captamos la naturaleza desde nuestra única y propia posición, es decir, lo que podríamos denominar nuestro “estar en el mundo”. Cada individuo lo tiene propio, y cataloga lo que le rodea de acuerdo con ello, así la familiaridad con las cosas y sucesos del entorno; las relaciones interindividuales de mayor nivel siguen la vía del principio supremo.

No somos nosotros, pues, los verdaderos artífices de tales maravillas, y sin ellas no seríamos más que un sofisticado robot… La trascendencia y la subjetividad provienen de fuera: ¡La “reverberación” nos hace sujetos de nuestro propio destino! ¡Traslada a nosotros la potencia del Sumo Hacedor!

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s