La vía del sujeto: entrelazamiento e intersubjetividad

(Sujeto semiótico)

En este artículo pretendo profundizar en el hilo iniciado en el último artículo de este Blog sobre la conciencia y la conveniencia de adoptar, para el tema que me ocupa, el punto de vista del “sujeto” en detrimento del “simple” observador físico.

En este artículo expreso mi propia sorpresa respecto al cambio cualitativo que supone para el “objeto” su identificación con el “sujeto”, en una mágica fusión. Claro está, tal objeto no puede ser cualquiera, por eso conviene cambiar el enfoque en el sentido que tal identificación (fusión) permite suponer, igualmente, que es el “sujeto” quien se identifica con el “objeto” y no al revés… Esto trae consigo una una clara visión del tipo de objeto al que nos estamos refiriendo, a la vez, que como veremos, clarifica o define las propiedades más sustanciales del sujeto.

Hace años que propuse el símil de la ventana al referirme al sujeto… El papel del sujeto se asemejaba a una “mirada a través de la ventana” hacia el exterior: ¡no decía nada de lo que existía “antes” de esa ventana (el sujeto), en el interior de la habitación!… Lo trascendental era la “mirada”, algo que tenía la capacidad de percatarse de todo lo que se veía a través de aquella, una observación del mundo externo por el propio ser… Así se analizaban los hechos, se adivinaban leyes, y se ejercitaba una reflexión que repercutía sobre el mismo sujeto que observaba…

El sujeto, de esta forma, aprendía de lo que veía, aumentando sus conocimientos, su entendimiento… Mas, en su interior se producían una serie de sensaciones, unas en concordancia con aquellas imágenes exteriores, otras relacionada con su homeostasis… Así, y a grosso modo, ello daba pié para definir al ser vivo (sujeto) como una especie de “aglomerado” sensación-información… Agua pasada, pero en el fondo muy actual, aunque no sea nada más que de soslayo, para el motivo del presente artículo.

Ahora creo que los últimos razonamientos pueden, ciertamente, completar la imagen del sujeto que se vislumbra en esta antigua visión.

Pienso que en relación con la conciencia, el sujeto posee dos cualidades esenciales y sorprendentes: entrelazamiento e intersubjetividad.

El entrelazamiento se relacionaría con el mundo externo al  sujeto, pero la intersubjetividad presenta una doble cara: la primera en relación con el “objeto” (el cuerpo o estructura material del ser vivo); la segunda en su relación con todos los demás sujetos de la totalidad (universo).

La “identificación” sujeto-objeto (dilución de la dicotomía) adquiere caracteres espectaculares, asombrosos: ¡sería el germen de la vida, la consciencia… Si el sujeto se “dirige” hacia sí (identificación con su cuerpo-objeto) se produce ese “clímax” en que consiste el ser vivo (aglomerado sensación-información)… Si se dirige hacia afuera, el entorno, es una consciencia creadora de mundo en la “decantación” de las posibilidades cuánticas de los objetos en la “medida”… Algo asombroso, que no deja de sorprender a no pocos científicos, por lo que algunos de ellos prefieren adoptar como salida y para negarlo, suposiciones tan extrañas y superfluas como la de los infinitos mundos paralelos.

La constatación de tales hechos nos lleva irremediablemente a suponer una conexión cuántica de todo el universo, particularmente el “entrelazamiento cuántico” entre sujeto-aparato de medida y experimento a medir… Aparece, entonces, una obligada “intersubjetividad” universal en todo el cosmos, para que el resultado (hecho, suceso, acontecimiento) de una medida se reafirme en la totalidad…

Habría, por consiguiente, una doble intersubjetividad, entre todos los sujetos que reconocen el mismo hecho u objeto en el cosmos y la intersubjetividad plena del sujeto y su objeto especial (cuerpo) -sólo hay un único sujeto en el universo identificado con el cuerpo de ese ser-. Quiero decir que esta última intersubjetividad del ser es totalmente “objetiva” para los demás sujetos, luego salvando los oportunos pasos, también, el carácter objetivo de de las medidas de un sujeto se “transmite” intersubjetivamente a todo el cosmos.

Así, pues, un hecho memorable de la sustantividad del ser es la identificación sujeto-objeto (cuerpo), y la influencia de su consciencia en la conformación del mundo… ¡Un verdadero milagro que rompe los moldes del entendimiento!

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s