Del más allá al más acá

Nubes

Dios siempre estaba en lo más alto, no en lo bajo que se destinaba al inframundo, al infierno.

Siempre era un más allá, donde no podíamos llegar, pues los dioses estaban por encima de nuestras fuerzas.

Pero, ¡he aquí! que por designios de los tiempos, sin hacer especial interés, sino simplemente por decantación… efecto del progreso… El hecho es que aquella lejanía se nos hizo próxima… Aquel magnífico horizonte, rasgado a veces por nubes tormentosas, dejaba entre ellas un pequeño espacio donde aparecía el rayo de luz que anunciaba el arco iris, como señal del Todopoderoso extendiendo sus tentáculos…

Y después llegaron las alas metálicas que nos catapultaron al espacio, por encima de la tierra, y más por encima aún, sobre las nubes… Nubes que parecían de algodón en un aire en calma, sin grandes perturbaciones, ¡mirada del poeta que se introducía en tales lares por primera vez!

Mas, aquella visión poética se transformó en monotonía con la costumbre, la repetición, los innumerables traslados aéreos de una a otra parte del mundo que así se nos hizo pequeño… ¿Dónde quedó la poesía? ¿Dónde quedó la morada de aquellos dioses que creíamos que allí habían establecido su Olimpo?…

El hombre necesita recuperar sus valores, sin engañarse en un retorno anacrónico carente de ilusión…

Ahora, aquel más allá tan enigmático, tan misterioso, si acaso se ha trasladado tras las últimas galaxias de ese cielo nocturno estrellado… Pero, ese más allá de encima de nuestras cabezas, de las nubes, parecería como si hubiera dejado de ser el sustento de nuestra imaginación, y por eso parece haber perdido el encanto de lo desconocido y deseado… Mas, nuestro espíritu nos impele a recuperarlo, al menos la sensación de su recuerdo, y lo que le acompañaba…

De cualquier forma, los días tormentosos, donde la naturaleza nos demuestra su fuerza y poder, vuelven a traernos, sí, el recuerdo de aquellas sensaciones, tras las que se esconde el misterio, el atractivo de su fortaleza, como muestra de los dioses que aún habitan en ellos… Aquel “más allá” debe ser, ahora, un “más acá” prefigurado en esas nubes cercanas que, mirando al cielo desde nuestras moradas, nos rodean… Ese antiguo “más allá” es el “más acá” humanizado, en el que aún habitan nuestros espíritus y dioses y al que estamos profundamente ligados, como al terruño que nos da cobijo…

¡El “más allá” de nuestros antepasados es el “más acá” de nuestros poetas, que llevan internamente encriptado y desde siempre, el mensaje del mundo espiritual!

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s