Una historia de gatos: Sena, Seno y Coseno.

Seno: un gato abandonado

“Contra el abandono animal”

Hace algo más de dos años una gata grande con pinta de gato montés, si no fuera por su cola claramente diferente, entró en la parcela del chalé de la Sierra de Guadarrama (mi segunda residencia, situada a casi 1.500 metros de altura)… Entró una vez y continuó haciéndolo durante bastante tiempo… Estaba claro que era víctima de un abandono, uno de tantos y tantos casos que nos hace avergonzarnos de tan pésimo comportamiento en aquellos que nos consideramos racionales y sensibles…

El hecho es que ante la insistencia, mi mujer intentó suplir tal deficiencia en lo posible, proporcionando al animal comida y hasta cierto punto, un lugar donde dormir… El resultado: un chiringuito en la terraza, bastante bien habilitado, sobre unos sofás y tapado con lonas…

Aquello funcionó durante un tiempo, pero llegó el invierno y los 5 u 8 grados bajo cero de enero y febrero hicieron mella en el habitante de aquel improvisado alojamiento… El caso es que aquella gata desapareció… Aquella gata a la que habíamos bautizado “Sena” por su corpulencia…

Pasó el invierno, el chiringuito seguía en su sitio y en la primavera: ¡He aquí que había otro gato que había ocupado el alojamiento!… ¡Pero no era Sena!, y después de ciertas dudas, pues el pelaje era similar al de Sena, advertimos que era un macho… Resultado: Mi mujer festejó un nuevo bautizo, el macho se llamaría “Seno”, al cambiar la “a” por la”o”, dado el “virtual” cambio de sexo… Y otro caso más a añadir a la triste lista del abandono animal… ¡Seno era otra víctima!

Así que la protección a la víctima desvalida ahora pasó a Seno, y mira que nos prometíamos (mi mujer y yo) no adoptar ninguna otra mascota por temas de salud y la duda, subsiguiente, de poderla atender adecuadamente (habíamos tenido ya cuatro mascotas en los últimos años).

He de añadir que ante lo que pasó con Sena (suposición basada en que no la volvimos a ver): ¿accidente, muerte natural, o no tan natural por las inclemencias del tiempo?… ¡no podíamos más que acoger a Seno, pero ahora en un entorno menos duro! ¡El chiringuito invernal ya no era posible!… El resultado: ¡Una nueva mascota, contra nuestros prudentes deseos, y en nuestra residencia habitual! Ni que decir tiene que las secuelas del abandono de Seno a su aire en un ambiente tan hostil le han producido secuelas en su salud…

La consecuencia del abandono de unas mascotas por dos desaprensivos, obliga a otras personas a suplir sus desvaríos,  con una decisión que en nuestro caso no era aconsejable.

Se me olvidaba: Como el acoger a huérfanos actúa como un imán, también otros gatos de la vecindad se fueron acercando cada vez más asiduamente al domicilio serrano… ¡La falta de una atención correcta de los mismos por parte de sus dueños, tiene mucho que ver!… El hecho es que, en particular, uno de esos gatos, una gata por más señas, pasó a ser compañera de Seno, por lo que, la aficionada a poner nombres, bautizó a la nueva criatura como compañera, “con-Seno”, “co-Seno”, total “Coseno”… Ahora bien, Coseno se quedó con su dueña, ¡no sé si a regañadientes!

Resulta que por su comportamiento, Seno, ahora en su nuevo domicilio, parece ya no el animal salvaje que parecía en el monte, sino una verdadera mascota “urbanita”, por eso me pregunto ¿no sería mejor, dadas sus vicisitudes, llamar a Seno “Ciudadano Kane”?

Se admiten opiniones.

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