Las motivaciones de un genio (y IV)

A continuación se expone la última parte del artículo que remata las peripecias intelectuales del genio de Einstein en la elaboración de su teoría relativista.

En la Relatividad General, la densidad de masa que aparece en el lado derecho de a ecuación de Poisson se reemplaza por el tensor energía-momento de la materia.

Al fin, Einstein obtiene la forma estándar de la ecuación del campo gravitatorio:

Rμν – ½ gμν R = -k Tμν

El lado izquierdo se conoce como “tensor de Einstein”.

El tensor de energía-momento Tμν representa cualquier entidad física a excepción del propio campo gravitatorio.

Además de la masa y la densidad de energía, la presión interna p también es una fuente del campo gravitatorio y aparece en el tensor de energía-momento. Dicha presión interna está relacionada con el movimiento aleatorio de las partículas que constituyen el medio material.

En el último paso del proceso deductivo de la Relatividad General, Einstein estableció un vínculo con el trabajo de Hilbert, incorporando en su nueva teoría de la gravitación uno de sus resultados fundamentales, la relación entre conservación y covariancia posteriormente generalizada en el Teorema de Noether que establece que toda simetría está asociada con una ley de conservación. En el contexto de la Relatividad General, la covariancia general se interpreta como una simetría básica que caracteriza la geometría espacio-temporal del universo, y la conservación de la energía-momento es la ley de conservación asociada al Teorema de Noether.

Nos dice Einstein: “De acuerdo con la Relatividad General es posible estipular que el espacio posee propiedades físicas; así que, tomado en este sentido, existe un éter. La teoría de la Relatividad General no tiene sentido sin el éter, pero no podemos considerar que éste tenga las mismas propiedades que tienen los medios materiales, como puede ser la propiedad de estar compuesto de diversas partes afectadas por un carácter temporal. No es posible aplicar al éter el concepto de movimiento.”

Como dije en la parte (I) del artículo, el genio obtiene sus descubrimientos a través de una enorme confianza en sí mismo, y una intuición tan profunda que le acerca a la propia “esencia” de la naturaleza.

Eso le lleva a aplicar sus ideas hasta sus últimas consecuencias, explicando y extendiendo su teoría a todo lo que se le ocurre, procedimiento que lleva en sí una potenciación de la misma, desde el punto de vista positivo, pero que en contra conlleva el germen del error al adentrarse, a veces, en terrenos poco proclives a la misma. Es el caso de Albert Einstein, al desechar la Teoría Cuántica (siendo, curiosamente en sus orígenes, uno de los promotores de la misma), sustituyéndola por una teoría de variables ocultas.

¡Genio y figura!

Referencias del artículo:

“El significado de la Relatividad”. Albert Einstein

“Física para filósofos” (El trasfondo físico de la geometría relativista einsteniana). Alejandro Álvarez Silva

“El camino hacia la relatividad”. Hanoch Gutfreund y Jürgen Renn.

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