El “largo plazo” en la educación

“Hacia la corrección democrática necesaria”.

Hay que dar un gran impulso, verdaderamente efectivo, a algunos asuntos de estado en las democracias, dado el limitado carácter temporal con el que se toman gran número de decisiones económicas, dependientes en gran parte del presupuesto general del estado (PGE) y cuyo periodicidad requeriría una planificación a largo plazo. Entre ellos figura, por muchas razones, el tema educativo.

Es preciso, como ocurre con el pago de la deuda de los países que afecta  a varias generaciones de ciudadanos, o con las pensiones, que se reserven recursos económicos para este tipo de cuestiones que van más allá de una legislatura (no digamos de un año). Y una de estas cuestiones básicas en un país es la educación, por cierto, lección bien aprendida por aquellas comunidades que pretenden partir los lazos que les unen con su patria común… Y aparte de ciertas peculiaridades de cada nación, este problema de periodicidad va unido estrechamente a las democracias, dada la previsible alternancia en el poder de visiones políticas, a veces muy enfrentadas.

Todo ello requiere, en primer lugar, que se legisle en tales temas, para todo el país, y no como ocurre en España en cada Comunidad Autónoma. Y es que el ciudadano es “uno” (tiene una sola vida), por lo que su educación tiene que tener, también, cierta concreción o unicidad que va más allá de una o dos legislaturas. Además, para que las cosas sean efectivas hay que dotarlas de suficientes recursos económicos.

Por todo ello, y de forma esquemática, en el tema de la educación, propongo:

  1. Debe haber una comisión u órgano al respecto, parecido en cierto modo a la institución del Consejo de Estado, pero no solo consultivo, sino con atribuciones ampliadas que lleve en particular el tema educativo, dotado de asignación económica suficiente, que como la deuda, supere las exclusivas atribuciones del ministerio de economía del gobierno de turno, aunque con un límite claramente establecido.
  2. Dicho órgano estará constituido por representantes del tejido empresarial y educativo (universitario, medio y primario), por personas de reconocido prestigio científico y cultural, y por responsables políticos  a nivel estatal y autonómico.
  3.  El órgano descrito realizará una “planificación educativa” a largo plazo, es decir, sin ceñirse al estricto plazo de una legislatura, lo que entra en las atribuciones del ministerio de educación de cada gobierno y que sólo se verá afectado en cuanto a ello, en la parte que corresponda del plan global educativo a largo plazo establecido por el órgano anterior.
  4. La planificación educativa tendrá una orientación general prioritaria, basada en la preparación integral del ciudadano con el objetivo de capacitarle para desempeñar en el futuro un puesto de trabajo digno, con salario suficiente, en la sociedad del país, a plazo largo y medio.

Y no sólo es la educación la que debe enfocarse con miras a la ampliación del plazo temporal que proporciona una única legislatura, pues hay otros temas de suficiente enjundia que requerirían tal planteamiento, tales como energía, vivienda, defensa, etcétera.

La urgencia, que parecería contrastar con la ampliación del espacio temporal que se pide en el artículo, se presenta ante la falta de trabajo actual de nuestra juventud, cuyo incremento adquiere tintes estremecedores, lo que requiere la adopción inmediata de estos organismos de planificación…

¡Manos a la obra!

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