Camino hacia la luz

“El sueño de la razón engendra monstruos” (Goya)… y ¡dioses!

Y el que dice dioses, dice demonios: el intercambio entre dioses y demonios fue natural en Oriente Medio (dioses persas eran demonios para los indios, y al revés)…

El tándem poder político- poder religioso se alimenta mutuamente (intereses comunes)… Y a mayor poder, mayor necesidad de demonios/dioses: los ritos son más numerosos, haciendo necesario el incremento de los componentes del Olimpo… Así el panteón egipcio fue aumentando; el de los persas e indios también… Si además se juntaba la política, cada fuente de poder (ciudad-estado, pueblo, nación, etcétera) necesitaba su dios.

Y hablar de dioses, como dije, es hablar igualmente de diablos o demonios (oposición secular entre el bien y el mal de las religiones mesopotámicas). El demonio es una creación de la religión, mejor, yo diría del par dios/demonio.

Bueno, y el cenit de tal proliferación lo encontramos en las religiones tibetanas… Sobran comentarios, cuando la religión y sus monjes lo son todo en una sociedad.

¡Dejémonos de tantos vericuetos, serpenteos, caminos en zigzag…! La verdadera espiritualidad sólo tiene un sentido: se alza desde lo más básico, la naturaleza en su raíz, hacia un ascenso en abstracción, una elevación en una dirección bien definida, de lo más simple a un horizonte sin palabras… Es inefable… Su camino es la búsqueda de la límpida luz, ¡el atractor que mueve todo el universo tras de sí! Y tira desde el propio alma, hacia su identificación en el infinito…

No necesita en su búsqueda ningún objeto o signo material, pues se vislumbra una única dirección, un camino nítido hacia la luz: ¡es la mística de la nada!… La mística de San Juan de la Cruz, la Nada, sin posible descripción, pues todo lo amalgama en un sólo impulso del alma… Y siempre la luz: los primeros seres humanos buscaban el Sol, adoraban el Sol… La iluminación siempre ha sido la meta: lo fue para Buda… La propia religión primitiva, basada en las originales fuerzas de la naturaleza, siguió un camino de abstracción en la misma dirección: ¡El camino hacia la luz!

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Un comentario

  1. La verdadera espiritualidad sólo tiene un sentido: se alza desde lo más básico, la naturaleza en su raíz, hacia un ascenso en abstracción, una elevación en una dirección bien definida, de lo más simple a un horizonte sin palabras… Es inefable… muy bien dicho, cien por ciento de acuerdo 🙂

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