El bien más preciado: ¡La libertad!

Precisamente, no me gusta inmiscuirme en política “partidiaria” en defensa o menoscabo de unos u otros partidos de nuestro país… Ahora bien, siempre abanderaré ese grito de ¡libertad! que desde los ejemplarizantes tiempos de la democracia griega, exclaman los pueblos que tratan de desembarazarse de los yugos que les atenazan o hacen peligrar su bien más preciado: ¡la libertad!

Sin más preámbulos, y volviendo a expresar claramente que la militancia política partidista “no es lo mío”… sí me alegro profundamente de que los peligros reales o ciertamente posibles, se desmarquen de nuestro entorno, pues es algo muy positivo en cualquier democracia presente o futura: ¡la posibilidad de la acumulación de poder en un solo partido no es algo deseable!… Se necesitan contrapesos, véanse “división de poderes” o reparto equilibrado de votos en las diferentes opciones, en toda democracia que se precie (el mismo presidente de la superpotencia americana se ve muy “mediatizado” por ambas cámaras, Congreso y Senado, y no digamos por el Tribunal Supremo)… Y desde este punto de vista, viene mi alegría tras los resultados electorales de este último 26 de mayo… Y no quiero llevar más adelante el análisis de los mismos en cuanto al alejamiento del poder de los amigos de quienes mantienen una cierta dictadura en un país tan hermano como el de la patria chica de canarios, etcétera…

Ya digo, no quiero ir más allá, sólo volver a expresar mi júbilo, como amante de la ¡libertad!

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2 comentarios

  1. Alona:
    No existe tal incompatibilidad. No necesariamente nuestra libertad va en perjuicio o cercena los derechos de los otros. Y es que la libertad tiene límites que precisamente no son la coacción o la imposición de los demás (léase autoridad, leyes, etcétera); hay que autoasumir que los demás también tienen su libertad, y ese reconocimiento debe acompañar a nuestro comportamiento.
    El señalamiento del entramado de derechos y obligaciones, dentro de los que debe quedar circunscrita nuestra libertad, es un tema complejo que entra de lleno en los terrenos de la política y las relaciones sociales, aunque existen unos principios básicos que deben ser asumidos:
    -Los medios usados deben ser éticos en todo momento, partiendo de una moral ciudadana de solidaridad y empatía, pues lo contrario, por muy buenos que sean los fines, ocasionará, más pronto que tarde, imposición y coacción en la libertad de los otros.
    -Debemos actuar con vehemencia en la defensa de nuestros derechos, pero no en la confrontación activa imponiendo nuestros principios.
    Ahora, lo que defiendo siempre es la valentía en los planteamientos, la no asunción por interés de un estado de cosas que no consideramos justo, intentando lícitamente cambiarlo, y cuyo móvil principal que nace de nuestros adentros, es el instinto de libertad.
    Gracias por tu comentario:
    Alejandro Ávarez

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  2. el problemita es que la libertad es imposible si todos tienen mismos derechos y responsabilidades ante la ley: la igualdad y la libertad no caben en el mismo cajón. creo. corrígeme, si me equivoco.

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