Sensación-intuición: la brújula del ser

Fue lo primero y lo sigue siendo. ¿Cómo si no el ser vivo dio los primeros balbuceos de su existencia?… La intuición, curiosamente denostada hace no muchos años, simplemente por cálculos abstractos de orden matemático que parecían engañar a la razón de los tiempos inmediatos. ¡La intuición dejó de ser un arma preferente en la búsqueda de la verdad, ante sus aparentes clamorosos “fallos”!… Fue el resultado de una visión del mundo un tanto materialista: el mismo tiempo no era el absoluto referente del mundo, sino una dimensión tan variable como el mismo espacio; las especies no existían desde el mismo instante de la Creación, sino que eran producto del cambio y la necesidad de la adaptación al entorno… ¿Eran fallos, inconsistencias o cambios en las premisas que daban “equívocos” en los resultados?… Parece que desde la primera suposición, el tiempo ha ido dando la razón a la segunda… ¡La intuición sigue siendo tan válida como siempre, si las bases o premisas (perspectiva) desde las que se parte están bien “ancladas” en la realidad!… No sé, pero en mi caso las fases del descubrimiento de cualquier cuestión que me parece interesante, siempre llevan la misma dirección: primero, aparece internamente una sensación que me empuja a buscarle sentido, y es la intuición quien me dirige hacia “algo” que suele ser la clave de su resolución… Por eso hablo en el título de sensación-intuición, porque mi experiencia me enseña de la existencia de tal secuencia, que la mayor parte de las veces “da sus frutos”… Y en base a ello, mantengo la hipótesis de que eso mismo tiene lugar, o se produce, en el comportamiento de todo ser vivo (salvando los evidentes niveles)… ; en otras palabras: da la orientación básica del comportamiento del ser dotado de vida, y sintetizando, en este sentido hablaríamos de la “brújula del ser”.

Así que aquella intuición que fue lo primero, la guía de nuestros antepasados, en mi opinión, lo sigue siendo, quizás más lúcida, pero tan fructífera como siempre en tantas y tantas ramas del saber (las musas del poeta, los ¡eurekas! de los sabios, la íntima convicción del creyente, etcétera)… Lo dicho: la sensación-intuición es la síntesis de muchos otros apercibimientos inconscientes que actúan como un motor del comportamiento, es la ¡brújula del ser!

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