Camino al colegio: en el Madrid de los 60

Cueva de Luis Candelas

Bueno… de principios de la década…

Dos accesos o vía principales me tocó recorrer para ir a mi colegio… Claro está que, también, tuvo que ver en ello el cambio de domicilio en aquellos momentos… La verdad que cambios poco significativos: el barrio casi era el mismo: la calle Algeciras (ya relacionada en otros de mis escritos), y la Ronda de Segovia (por dos veces; una circunstancial de meses, y otra definitiva)… Menos de un kilómetro separaba unos de otros… Pero, eso sí, me obligaron a cambiar el recorrido hasta el colegio. Dos fueron los trayectos principales (con ramificaciones claras, principalmente en uno de ellos)…

Desde la calle Algeciras, el trayecto principal comprendía la Ronda de Segovia, la Cuesta de la vega (junto al Palacio y la Cripta de la Almudena, con los restos de la antigua muralla árabe de Madrid), la calle Mayor y Sol, donde estaba el colegio que era el llamado Centro de Instrucción Comercial e Industrial (C.I.C.I) -entrada por la calle Conde de Plasencia-, muy conocido entonces, con muchos alumnos y una Asociación de Antiguos Alumnos, también,  con muchos miembros  en aquella época (curioso, hoy no hay apenas referencias sobre el mismo; ¡no eran tiempos de Internet!). En dicha Institución estudié casi todo el Bachiller -los últimos años-. En ese recorrido, alternativamente, podía sustituirse la Cuesta de la Vega por la calle Segovia, por debajo del Viaducto, hasta Puerta Cerrada, calle Toledo, Plaza Mayor y Sol.

La otra vía o trayecto correspondía a la nueva domiciliación, en los finales de la Ronda de Segovia, cercana a la Puerta de Toledo: calle Toledo, Plaza Mayor y Sol… Y como alternativa, el Paseo o Avenida de los Reyes Católicos (y aún me acuerdo, por que lo viví, la cantidad de calles y manzanas que tuvieron que derribarse para construir la citada vía), San Francisco el Grande, dirección a la Plaza y Mercado de la Cebada, calle Toledo y el mismo recorrido final apuntado anteriormente… Y como variante, por la Cava Baja hasta la calle Toledo y mismo final.

Pues durante cuatro años esos fueron mis recorridos hacia el colegio… andando, ¡por supuesto!…Como veis, unos recorridos de lo más castizos, el centro histórico más clásico de nuestro Madrid…

Sí, no me aburría, pues el recorrido era de lo más variopinto… La calle Toledo siempre tuvo mucha solera, abrazando barrios que fueron el germen de aquel pueblo “manchego” que antes de Felipe II no era más que una villa… No digamos la Plaza Mayor, su cueva de Luis Candelas, etcétera, etcétera… escaparate de los principales acontecimientos que habían sucedido en Madrid, buenos y malos… La calle Postas y sus “bocatas” de calamares, los más populares de la capital… El Ministerio de Asuntos Exteriores (Palacio de Santa Cruz)… Pontejos y las tiendas casi únicas de bordados y telas, cuan mercería gigantesca (¡y no estaban los “chinos”!)… La calle Arenal, que fue otro de nuestros recorridos (esta vez acompañado), aunque ahora no hacia el colegio, sino desde el colegio, hacia los Jardines de Sabatini, pasando por la Ópera y los jardines del Palacio de Oriente… sobre todo (¡no creo que fueran “novillos”!) buscando “ligues” (ya se veían las primeras turistas)… cantando por el camino, a “lomos” de una guitarra, la de “José Luis” (no era el “José Luis y su guitarra” de “Mariquilla”… pero a nosotros nos sonaba igual), con el “Porompompero” de Manolo Escobar, etcétera…

¡Todo lo pasado suena muy bonito!… ¿Añoranza?… ¡Cómo no!… ¡Desempolvar vuestra memoria!

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