La variación en los ecosistemas que influyen en la evolución humana

La vida siempre

Para comprender las presiones ambientales que dieron forma a la evolución humana, los científicos deben reconstruir en primer lugar los detalles de las antiguas comunidades de plantas y animales en las que vivieron nuestros ancestros fósiles en los últimos 7 millones de años.

La tarea es tan ardua que por simplicidad muchos estudios han reconstruido los ambientes estableciendo analogía con los ecosistemas afines actuales, como el Serengueti. Pues, un nuevo estudio dirigido por un científico de la Universidad de Utah, pone en tela de juicio tales enfoques, suponiendo que la gran mayoría de la evolución humana se produjo en ecosistemas muy diferentes a los que existen en la actualidad. El documento se ha publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias.

Se han analizado un conjunto de datos de más de 200 comunidades de mamíferos actuales y más de 100 comunidades fósiles que abarcan los últimos 7 millones de años en África oriental, un período de tiempo que abarca toda la evolución humana. Así se ha descubierto que antes de 700.000 años atrás, las comunidades de mamíferos se veían muy diferentes a las de hoy. Por ejemplo, las comunidades fósiles apoyaron una mayor diversidad de megaherbívoros, como los elefantes. Y no hace 1 millón de años, las comunidades fósiles comenzaron a hacer la transición a una composición más moderna, resultado probable de la expansión a largo plazo de los pastizales junto con pulsos climáticos áridos. Entonces, es preciso en primer lugar reconstruir  los entornos pasados.

Los datos se han centrado en tres rasgos principales: dieta, tamaño corporal y estrategia digestiva. Así se ha comprobado que la composición de las antiguas comunidades de herbívoros difería significativamente de las de hoy.

Los ecosistemas africanos modernos están dominados por rumiantes, parientes de vacas y antílopes que tienen cuatro compartimentos en su estómago para descomponer completamente los alimentos. Los no rumiantes que tienen estómagos simples son relativamente raros, con un máximo de ocho especies que coexisten en el mismo área hoy. Los no rumiantes, incluidos los parientes de elefantes, cebras, hipopótamos, rinocerontes y cerdos son como cintas transportables digestivas que comen grandes cantidades de plantas para compensar su ineficiente digestión. En contraste con el patrón actual, los registros fósiles del este de África documentan paisajes ricos en comunidades no rumiantes, con decenas de especies coexistiendo en el mismo área.

Pero, ¿qué impulsó los cambios en las comunidades de mamíferos en los últimos 7 millones de años? Uno de los cambios mayores documentados es la aparición de los pastizales en los últimos 4 millones de años. Muchos de los megaherbívoros fósiles preferían ambientes boscosos, mientras que los rumiantes prosperan en las sabanas abiertas que dominan partes del este de África en la actualidad.

El registro fósil de herbívoros sigue de cerca los entornos cambiantes. Pero hace 1 millón de años, los fósiles muestran un cambio en la estrategia dietética de la comunidad de mamíferos que no puede explicar la expansión de los pastizales, porque la región experimenta “pulsos de secado climático” que habrían afectado más a los no rumiantes.

Ahora, con los nuevos datos de la paleontología podemos investigar patrones y dinámicas a mayor escala que indudablemente influyeron en el curso de la evolución humana.

Referencia de la noticia: Phys.org.

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