Un aire irrespirable: democracia enferma

Valores tradicionales

Sí, un aire irrespirable se hace notar a lo largo y ancho de nuestro suelo patrio en estos días… ¿Quizás las elecciones generales tan tempranas?… Seguramente, pero no es ajena la repetición tan seguida de las mismas, sin que el horizonte se aclare… Creo que se están dando todas las circunstancias nada favorables para que el ambiente sea de calma, de reflexión, de la tan pretendida “alegría del votar”…

Y es cierto que no faltan los problemas o nubarrones negros que se divisan tanto aquí como fuera de nuestras fronteras… El problema catalán, ya desde antiguo enquistado… Los consabidos bloques, a derecha e izquierda, que siguen dividiendo a nuestra sociedad, alimentados de forma suicida por algunos, que parece que no les pareció bastante la antigua confrontación civil, o que son tan inconscientes, en pro de un puñado de votos, siempre azarosos, que han abierto la “caja de Pandora”… ¡Ojalá el pueblo español, que en ocasiones trágicas, verdaderamente tremendas, ha sabido reaccionar sensatamente, lo haga también en esta ocasión!

Ahora bien, eso no quita para palpar ese “aire irrespirable” al que he aludido, para mí muy presente, sin pretender ser agorero…

El peligro existe… si el pueblo no acierta… Deseo ardientemente que no estemos en el preludio de una desintegración de la aún precaria democracia que con tanto esfuerzo construimos (tensiones contradictorias y opuestas pugnan por su descomposición)… Y es que la democracia, la verdadera democracia, necesita de la concurrencia de diversos factores, y con un grado, al menos, mínimo… La libertad no se nos da porque sí, ¡cuesta mucho mantenerla!…

Componentes básicos de la misma: división de poderes; acatamiento a las leyes, que deben cumplirse sin excepción; orden en las calles; equilibrio entre los derechos de unos y las libertades de los otros; libertad de expresión sin merma del derecho al honor y la libertad de los otros; eliminación tanto de los escraches como de la “pena del telediario”; respeto a los sentimientos religiosos; igualdad en derechos y obligaciones para todos los ciudadanos del país, sin excepciones según comunidades, o cualquier otro motivo…

Lo curioso es que casi todo esto está en la Constitución de 1978, y sin embargo deja de cumplirse en numerosas ocasiones…

Lo dicho, este “aire irrespirable” denota una “democracia enferma”.

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