Argentina y Chile en el 69: Impresiones de un viaje

Desfile de la XXI en Buenos Aires

El viaje en particular, el de fin de estudios de los alumnos de la XXI promoción de la Academia General del Aire (AGA). Tuvimos suerte; lo cuento como componente de esa promoción, porque tal viaje de fin de carrera no era muy normal hasta entonces; solo conozco de otra promoción que dio el salto al charco hacia los pueblos hermanos iberoamericanos… Fue una invitación de los citados países, y de la propia compañía IBERIA que facilitó el viaje.

Este artículo no es una descripción al uso del periplo… son solo impresiones sobre el mismo.

El viaje partió de San Javier (Murcia) en aeronave militar hasta Barajas (Madrid), y desde aquí remontamos el vuelo hasta Las Palmas de Gran Canaria, desde donde dimos el salto, tras más de siete horas y media, a Río de Janeiro (Brasil), parada de rigor, y nuevamente a Montevideo (Uruguay); por fin, a Buenos Aires (Argentina). En cada uno de tales lugares fuimos muy bien recibidos y agasajados efusivamente… El largo viaje transcurrió en gran parte sobre un horizonte azul, que se transformó posteriormente en el verde de la Amazonía. ¡Desde arriba todo es distinto, ajenos a los avatares y complejidades de la inmensa selva…!

Argentina. La semana aproximada que pasamos allí fue muy satisfactoria: el alojamiento en su Academia del Aire; la visita a Córdoba y Jesús y María; la estancia en Buenos Aires…

Como anécdotas: El viaje de Buenos Aires a Córdoba en un Hércules (C-130) argentino; la visita a la localidad de Jesús y María con un recibimiento apoteósico, donde la admiración de su pueblo por los militares españoles les llevó a pedir y “cobrarse” las botonaduras de nuestros uniformes (menos mal que llevábamos más de uno); el viaje en tren desde Córdoba, nuevamente a Buenos Aires en un tren a prueba de asaltos (hasta ametralladoras y sacos terreros nos protegían… ¡había temor a atentados o quizá secuestros!); nuestra presentación en sociedad en un hotel de Buenos Aires y nuestra subsiguiente correspondencia con la participación en el Desfile Nacional en el propio Buenos Aires; la visita a una hacienda-rancho, donde apreciamos el famoso asado argentino y su folclore, que no evitaron la “ruina” ( se me manchó de aceite) de otro de mis uniformes…

Chile. Al día siguiente del desfile en Buenos Aires, partimos para Santiago de Chile… La Academia militar chilena del Aire fue nuestro alojamiento por más de tres días… Me llamó la atención la elevada disciplina del Ejército chileno, que se vislumbraba en cada una de sus frecuentes formaciones…

Santiago de Chile estaba lleno de carteles en favor de Salvador Allende, y se “temía” (por quienes nos alojaban) o se “percataba” el muy posible acceso al poder del comunismo-socialismo que él representaba… Las siguientes elecciones parece que les dieron la razón…

Visitamos Valparaíso y Viña del Mar… enclaves maravillosos del Pacífico… cuya mayor impresión en mí, fue la curiosa vegetación que presentaba el entorno…

En Santiago de Chile nos dieron la posibilidad de visitar de forma individual la ciudad, para que palpásemos el bullicio de su vida, los pubs… La anécdota de entonces fue que llegué a entablar relación, en uno de estos últimos, con jóvenes (chicos y chicas), algunos de ellos con cierta pinta de revolucionarios, pero que, sorprendentemente (yo iba de uniforme), conectaron muy bien conmigo, acompañándome a sus enclaves más familiares, con exquisita cordialidad; algunos dirían que ¡demasiado arriesgado!… No lo sé, pero yo me sentí cómodo y agradecido de tal acogida…

Y no mucho más que comentar de la magnífica turné… El regreso a la patria desde Santiago a Lima (Perú), de aquí a Bogotá (Colombia), a Caracas (Venezuela), a San Juan de Puerto Rico y Barajas… En cada uno de estos lugares fuimos agasajados, en los mismos aeropuertos, dada la premura de las escalas…

El regreso a San Javier por transporte militar (DC-4) culminó el viaje, en verdad muy satisfactorio, que hermanaba las comunidades iberoaméricanas a su antigua metrópoli, con independencia del sentido político que algunos pudieran achacar al mismo.

¡La sangre y el idioma son fuerzas que prevalecerán sobre cualquier otra cuestión!

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