Religión y tradiciones son el alma del pueblo

Un pueblo constituye una sociedad que va más allá de lo tribal, y cuyo componente político no deja de ser más que una circunstancia, más o menos importante, según qué casos. Nación, nacionalidades, ciudad son formas de agrupaciones dotadas de variadas instituciones y leyes que marcan la forma de vivir, y que dotan de cierta seguridad jurídica, precisamente a personas físicas y jurídicas.

Pero, en el presente artículo voy a fijarme en algo más profundo, que está en la raíz de todo lo anterior, como prolongación de la propia familia… Y es que el trasfondo, la amalgama de tal pueblo son sus tradiciones, el acoplamiento al vivir en sociedad durante un tiempo prolongado… Por supuesto que podemos considerar en primer lugar de todas las tradiciones, el aspecto religioso, no dogmático, sino como religión popular, que comprende todas las manifestaciones del culto… En España, las Navidades, la Semana Santa, los oficios religiosos, etcétera… Lo mismo sucede en el mundo musulmán, aunque en este caso se extiende a todos los ámbitos de la vida, tanto social como política… También las tradiciones hinduistas y budistas del mundo indio, etcétera…

Lugar preferente, también, lo ocupa la lengua, de ahí el interés de los separatistas de todo tipo en valerse de tal vehículo para sus fines… La comunidad iberoamericana es un ejemplo de un pueblo “mestizo” que se extiende a ambos lados del Atlántico, y que se reconoce entre sí por su lengua y su religión. Otras comunidades o pueblos se reconocen más por la lengua, como el mundo anglosajón de la Commonwealth, o la francófila de las antiguas colonias francesas… Y muchas otras, que no hace falta describir.

El hecho es que todas estas tradiciones, más muchas otras que en conjunto forman la idiosincrasia de cada pueblo, son los elementos conformadores, el pegamento que hace perceptible a cada pueblo, y que viene acompañado de un sentimiento de pertenencia a tal pueblo… Por eso las tradiciones son tan valiosas, y no precisan que se acompañen de actitudes dogmáticas o sectarias, por ejemplo, en religión, el “no ser católico practicante” no significa, en modo alguno, que no se persevere en la tradición católica que está presente en todos los actos de la vida social del país… Es la tradición del catolicismo la que se mantiene, y lo mismo habría que decir respecto al mundo musulmán, y los demás pueblos… Todo pueblo guarda en su interior unas tradiciones que lo identifican y que permanecen y han permanecido a lo largo de los siglos… Y hasta la propia religión ha tenido que adaptarse a ellas, adoptando en sus festividades las antiguas, ya fueran paganas o de otro tipo… La Iglesia Cristiana está repleta de esas apropiaciones, como los Solsticios, etcétera… Y en América, por ejemplo, los propios indígenas adaptaron sus tradiciones y dioses a los nuevos tiempos del cristianismo… El resultado: un sincretismo que ha conservado ambas tradiciones…

El progreso no se detiene, es más, así debe ser, pero debe acoger en su seno el alma de cada pueblo: ¡sus perennes tradiciones!

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