El acto de crear: ¡La consciencia lumínica!

No quiero circunscribirme a mi circunstancia personal, acontecimientos o sucesos de mi vida, pues no los considero relevantes, en orden a lo pretendido al escribir estas letras… E igual carece de importancia el ciclo histórico en el que vivo, ya no por desechar un posible exceso de egolatría… ¡Quiero ir mucho más lejos!

La Historia nos enseña mucho acerca de los diversos aspectos del género humano y de los acontecimientos y fenómenos que, paralelamente, se han ido presentando en la naturaleza… ¡Todo es historia, e historia no solo humana, sino geológica, evolutiva, etcétera!… Y la historia tiene pasado, se desarrolla en el presente y tendrá un futuro: ¡Es como si contempláramos innumerables películas (si nos situáramos desde un puesto de observación lo más lejano posible) sobre diferentes sujetos, vivos, no vivos, indiferentemente…! Y desde semejante punto de observación ficticio, tales películas nos parecerían ajenas…¡como una “naturaleza muerta”!

Pues, precisamente, quiero fijarme en todo lo contrario, la pura potencia de lo vivo, sobre todo, el sentimiento profundo de esa vivencia, que para mí se vislumbra con el máximo esplendor en el “acto de crear”… Ahí radica la trascendental sensación, en su mayor pureza, del hecho vital, lo que llamo la “consciencia lumínica”… En esos momentos, el sujeto, el creador, no solo tiene tal sensación profunda de su vivencia, sino que está dando vida al entorno, porque la creación es el acto de dar vida a otros seres: ideales como las ideas (valga la redundancia), o favoreciendo el nacimiento o las estructuras de nuevas criaturas… Y esa acción creativa, cuando viene acompañada de aspectos claramente positivos, hace aflorar en nuestro ser, esta “consciencia lumínica” aludida…

Y cada uno de los seres, en ese “trance” de creación experimentan lo más maravilloso de la vida, que es la “consciencia lumínica”… algo muy personal, único para sí mismo, el sentimiento del “presente” de la acción en su instante de creación… Tales acontecimientos íntimos son, sin embargo, para los demás, simples componentes de la Historia, fotogramas en las distintas películas de la historia general universal…

Para mí, la maravilla del universo se esconde en tales luminarias personales, y solo y nada menos que por ellas, el universo es tan extraordinario, un don que siempre debemos agradecer, precisamente al Sumo Creador del Todo… ¡No alabanzas, sino profundo y entusiasmado agradecimiento!

Un comentario

  1. Crear nos hace humanos y nos convierte en seres con luz .La luz que emanamos debe proyectarse y hasta medirse,no se como.Pero algo tan sencillo como ser como somos ,lo proyectamos tambien a los seres que inercomunican con nosotros.Es un escalafón inferior a esa creatividad,pero es muy importante ser ,porque es lo que proyectamos y si es autentico ,es una creatividad constante.La mejor poesía es la vivida

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