Los efluvios de lo material (continuación)

Acababa diciendo en la entrega anterior que “el materialismo afirma que la vida no es más que un programa informático muy sofisticado incrustado en la naturaleza…”

Pues bien, yo refutaba totalmente dicha hipótesis, por dos claros razonamientos… Ahora me explayaré sobre los mismos.

Decir, primero, que el actual desarrollo de la informática de alto nivel, y la robótica y automática más avanzadas parecen confirmar dicha hipótesis, mas si tenemos en cuenta todo lo que la evolución biológica desarrollada por la vida durante los miles de millones de años desde que apareció la misma, sin ayuda externa, es decir, por sí misma (no como los experimentos biológicos actuales, con el claro protagonismo del hombre), hasta llegar a la cumbre del pensamiento y sensibilidad humanos, la unimos al fenómeno empático que hace muy plausible que las sensaciones y emociones que anidan en nuestro interior, puedan desarrollarse en otras criaturas vivientes (por supuesto, sin duda en nuestros semejantes) con mayor o menor intensidad, tras el análisis (etología) observacional de sus componentes, estaríamos ante las dos claros razonamientos citados anteriormente, que alejan considerablemente el supuesto de asignar “vida” a las sofisticadas máquinas construidas por el hombre (robots, “vida” sintética, etcétera)… En el último caso, no debemos considerar que se ha “creado” vida, cuando se han utilizado “unidades” o elementos ya vitales como los “xenobots” descritos en el artículo apuntado en la primera parte del presente, correspondiente a la “construcción de los primeros robots vivientes”. Afirmo, además, que si alguna vez se llegan a a “elaborar” criaturas con un comportamiento tan parecido al de una nueva especie animal, entonces sí podremos afirmar que un “efluvio de la materia” ha aparecido en él: ¡Estaríamos ante un ser vivo!

De lo escrito se deduce que una “naturaleza” (esencia) totalmente distinta a la materia (física), apareció como un balbuceo en las primeras estructuras materiales en las que reconocemos la “vida”, que se caracterizaba por una “tendencia” autónoma a su conservación, y el “ansia” (instinto) de trascender en cierto modo, a través de su “descendencia”… Tal comportamiento no se aprecia en ningún organismo o maquinaria construida por el hombre y desde luego, en ningún modo, está previsto dentro de las leyes físicas materiales que conocemos.

Quedaría por abordar el punto 2) sobre la “captación” de dichos “efluvios”.

En verdad, en la descripción realizada anteriormente queda vislumbrada la forma de captación de los mismos… La empatía es una vía indirecta de tal “captación”, que requiere el estudio del comportamiento  de las criaturas vivientes, su etología… pero, son la psicología y la neurociencia los campos de las ciencias más cercanos a tal posibilidad de captación.

Por último, apuntar que en diversas ocasiones tuve la oportunidad de abordar el tema de la diferencia en el estudio de la materialidad objetiva desde el punto de vista de la observación externa, fácilmente asequible a la ciencia cotidiana más clásica (“lo accesible”), y el del mundo de la subjetividad más acorde al de las “cualidades” percibidas y sentidas por cada sujeto que es lo que llamé “lo inaccesible”, entendido como fuera del estudio sistemático objetivo o científico, que debe ser abordado con otro tipo de técnicas dirigidas hacia la interioridad…

En el artículo actual, el punto de vista es distinto, pues en todos los casos se parte de la “observación externa”, aunque matizada en lo sustancial por el “fenómeno empático”, que adquiere gran relevancia.

Como en el inicio del presente artículo se apuntaba hacia temas más filosófico-sociales, como la necesaria toma de consideración más realista del materialismo utópico, sólo hacer un último apunte acerca de su consabido y aún no desdeñado lema de que “el fin justifica los medios”… En verdad, “una frase redonda”, e igualmente “un redondo error”… Cada medio es un fin en sí mismo, lo que no impide su orientación hacia un fin último.

Como aclaración final: ¿El contenido del artículo supone una negación de otro tipo de entes, o fenómenos procedentes de otras vías (religiosa, trascendental, etcétera)?… En ningún modo, solo que su origen o procedencia no habrá que buscarlo en los “efluvios de lo material”.

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