SIMBIOTICA: hacia un nuevo Paradigma

portadanuestrouniverso

 

Filosofía y/o Ciencia, la eterna cuestión.

Ho hace falta recalcar cómo un sin fin de nuevas áreas o tendencias científicas bastante recientes nos dan idea de la relatividad de los planteamientos científicos ortodoxos. Muchas de ellos tienen que ver con el vasto panorama de la complejidad.

La capacidad de un sistema para organizarse de manera que el único producto resultante sea él mismo, constituye un modo específico de organización (autopoiesis).

Y es que el universo físico es una red dinámica de sucesos interrelacionados cuya consistencia global está determinada por la estructura de la totalidad de la red (bootstrap).

Hemos advertido que el orden nace del caos, y que las llamadas “estructuras disipativas” conjugan el segundo principio de la termodinámica con la evolución, la autoorganización de los estados alejados del equilibrio, la termodinámica más allá de ese equilibrio y la reversibilidad.

Y es que los procesos y las formas tienen inestabilidades (catástrofes) y la estabilidad estructural sustituye al concepto de determinismo.

La ciencia cognitiva entra en la etapa de la enacción, el redescubrimiento del sentido común, pues el conocimiento emerge o enactúa desde adentro. La lógica del mundo es la lógica de la construcción de dicho mundo (constructivismo).

Entre el dominio del caos incontrolado y el orden excesivo de Euclides está el fractal. (Estructuras que presentan el mismo aspecto a diferentes escalas -autosemejanza-).

La bivalencia (blanco y negro) pasa a la multivalencia (lógica borrosa), y en el límite, la cosa es igual a su opuesta.

Según el orden implicado de David Bohm (holonomía), toda la ciencia está implicada en la materia y ésta es el despliegue de la conciencia.

El universo sería un cocktail de orden, desorden y organización (pensamiento complejo).

Para obtener un comportamiento global coherente, es preciso que las interacciones entre las partes den lugar a correlaciones que abarquen el sistema entero; ese orden global emerge en un punto crítico, en el filo del caos.

Según Pribram, la estructura profunda del cerebro es esencialmente holográfica (un modelo de interferencia que registra el campo de onda luminosa emitido por un objeto).

Para Sharov, la significación es la propiedad fundamental de los sistemas vivos, y puede ser tomada como una definición de la vida (semiótica).

Y qué hablar de la Filosofía. La decadencia del psicoanálisis en el siglo pasado, dio lugar a un sin fin de escuelas y terapias un tanto variopintas: Gestalt, existencial, psicometría, psicodrama, análisis transaccional, neurolingüística, expresión corporal, iridología, naturismo, métodos de relajación, meditación trascendental, New Age, psicoanálisis tántrico, y un largo etcétera.

A la clásica filosofía alemana y el existencialismo le siguieron el estructuralismo y el post-estructuralismo, la “deconstrucción” de Derrida, el pensamiento débil de Vattimo, etc.

Pero, tras largos años de relativismo cultural que dejaron desarmado al pensamiento racionalista y democrático, ha venido el auge de la sin razón del fanatismo y la violencia de los fundamentalismos religiosos, raciales y étnicos, que tanto de Oriente como de Occidente (multiculturalismo) defienden anacrónicas y arcaicas formas de vida.

Es preciso que ante tales dogmatismos fundamentalistas, se vuelva a reivindicar la libertad de expresión, el diálogo democrático, etc. , y que contra el relativismo admitamos que no todas las opciones tienen la misma validez, la necesidad de una axiología en que los valores como la libertad, la igualdad y otros sirvan para construir un nuevo “Paradigma” basado en un nuevo concepto de humanismo en el que prevalezca el desarrollo histórico y autónomo del hombre con respecto a toda entidad sobrehumana, ya sea ésta ontológica, religiosa, social o política.

La nueva filosofía, opuesta al relativismo, nihilismo, dogmatismo o autoritarismo debe aproximarse a un conocimiento objetivo, en un progreso continuo hacia un “cierto absoluto” que de ningún modo signifique el fin del pensamiento o el fin de la historia.

La simbiosis (simbiotica) entre Filosofía y Ciencia se presenta más necesaria que nunca, en esa identificación con el nuevo humanismo propuesto que encierra en sí un paradigma: “El Paradigma”.

Debemos adquirir una convicción profunda en el destino de la humanidad y la preservación de la “estirpe humana”, a la que todos nos debemos, dada la no improbable posibilidad de su desaparición en el incierto futuro, teniendo muy en cuenta la reciente concepción ecológica de que el hombre y su entorno son una misma cosa.

Tal humanismo de nuevo cuño que nos acerca a las estrellas bebe de muchas fuentes… pero debe seguir la llamada “herencia de Platón”: ¡El espíritu, el arcaico y novísimo espíritu, debe volver a guiar sus pasos!

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